jueves, 10 de mayo de 2007

Búscate un amante.



Así lo leí en un enlace de internet,.. y lo más curioso es que aparecía como encabezado de la página de inicio del MSN, lo cual la hacía más llamativo de por si.. Total!, me dije, veamos que carajos dicen acerca de eso (a lo mejor me dan la razón que tanto quiero poseer entre lo dudoso que parece el tema), y bueno.. mejor os lo copio directo para que lo lean y les haga pensar sobre la situación:

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo... Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente éstas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: Depresión, y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Si yo he llegado a conocer a estas personas es porque obviamente, no mejoraron y vinieron a verme buscando soluciones a su rosario de dolencias.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ¡es un amante! Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional te despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: Lo que nos apasiona. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.

Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...

En fin, es alguien o algo que nos pone de novio con la vida y nos aparta del triste destino de durar. ¿Y qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Termino este relato con una sugerencia; más que una sugerencia; una súplica: Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, sé tú también un amante y un protagonista... de la vida. Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:

Para estar contento, activo y sentirse felíz, hay que estar de novio con la vida.

Búscate un Amante..



Sí, sii, definitivamente cierto. Un amante, humano o no, tangible o no, visual o no, cercano o no, es en quien encontramos El Motivo o Incentivo de nuestro diario devenir.

Es lo que hace desplegar nuestra imaginación, que nos sensibiliza, que rescata o hace placentero nuestro insomnio, que a los días nos los colorea, que en las noches nos ofrece brillantez, y que logra hacer aparecer en nuestro rostro una sonrisa de satisfacción, de alegría, de emoción, de logro, y que nos da esos chispazos de felicidad que mantienen encendido nuestro gozo por la vida.

Rochefoucauld dijo: Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos. Antoine de Saint Exuperi, agregó: Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección. Y Nietzche comentó: Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.

Me parece que han golpeado acertadamente en la cabeza del clavo... (¿verdad que sí, loquisha..?)