martes, 6 de noviembre de 2007

Crónica del "Poeta"-Canibal.. Peregrinando tras El Caminante.


"La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura...", Joaquín Sabina


En Crónicas recientes, semiperplejos, rascandose la tapadera de los sesos, lamentando la cruda historia y el desenlace tanto de las víctimas como del amargado y simplón pseudopoeta, se lee en los tirajes como recordando aquellas épocas del siglo 18 y 19 cuando en los poblados se sabía de alguna "aberración" o anomalía del Señor...


"Dedico estas palabras a la creación más grande del universo, que soy yo", era el prólogo de todas las obras de José Luis Calva Zepeda, el escritor y poeta de libelos, de 38 años, acusado de asesinar y descuartizar a tres mujeres en la capital mexicana e intentar comerse a su última víctima, que había sido su novia.

Psicópata en potencia, intolerante, resentido social, solitario, fanfarrón, bisexual, misógino y egocéntrico, el llamado "poeta caníbal" engrosa los estudios criminalísticos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) que aún no logra concluir los estudios psicológicos del supuesto asesino descubierto in fraganti por la policía.

Las fuente principal que nutre el perfil del "poeta caníbal" es un puñado de escritos encontrados en los cajones de su departamento que alquilaba en la colonia Guerrero, en el centro de la ciudad y al que los agentes de la PGJDF ingresaron para buscar a Alejandra Galeana.

Esta mujer de 32 años, empleada de una farmacia, divorciada y con dos hijos, llevaba dos meses de romance con Calva Zepeda cuando desapareció.

Su madre, Soledad Garabito, quien acudió a la policía para entregar fotos de la persona con quien salía su hija y dio pistas de un posible domicilio, también ha dado información valiosa para analizar la personalidad del supuesto asesino.

"Era un hombre educado, quiso caernos bien, como que intentó envolvernos para que no sospecháramos de él. Era una sensación extraña", cuenta Soledad, quien no daba crédito a la noticia del paradero de su hija.

Él, José Calva Zepeda, a quien habían abierto las puertas de su casa, con quien habían compartido la mesa y el remitente de una rosa roja que recibían diariamente en su domicilio, pasó de ser el yerno "fanfarrón", que simplemente no caía bien a la familia, a un mutilador y antropófago .

Sin embargo, la policía sospecha que la clave de este caso —que podría desembocar en el descubrimiento de un asesino en serie— está relacionado con el despecho de un hombre abandonado por las mujeres.

El pasado lunes por la noche, la policía capitalina llegó a casa del "poeta caníbal" buscando rastros de Alejandra, y lo que encontró fue una estancia iluminada con velas negras, moradas, amarillas y rojas. Al centro, sobre la estufa, en un sartén salpicado con limón, y encima de la mesa, pedazos del cuerpo de la desaparecida.

Al verse descubierto, Calva Zepeda saltó por la ventana que daba a la calle y fue atropellado por un auto que cruzaba por la avenida. Así fue detenido y trasladado a un hospital mientras los peritos escudriñaban la escena del crimen.

Hallaron además huesos humanos dentro de una caja de cereal y más carne humana en el refrigerador, una novela inconclusa, titulada Instintos caníbales o 12 días, con temas como antropofagia, sadomasoquismo y sexualidad, y un video snuff en el que supuestamente él es uno de los protagonistas.

Zepeda confesó ser admirador de Anthony Hopkins por sus papeles de psicópata en la película El silencio de los inocentes y Hannibal.

Soledad Garabito dice que el carácter de su hija cambió desde que conoció a "ese hombre", y de ser una joven activa y optimista se volvió triste y reflexiva y nunca feliz, tal vez contagiada por la tormentosa mente de "su nuevo amor".

En su libro, Zepeda describe que es un "gastrónomo de afición, no de degustación, sino de elaboración".

Dice que es un "actor de farsas y dramas siendo siempre yo mi propio autor, adepto a lo oculto, la magia, las estrellas y las sábanas de seda, ortodoxo de la rima, convexo de mis ojos y catador de música. Un autoexiliado de la familia, la causa de mi escasez y el fruto de mi abundancia… en síntesis, yo soy la consecuencia de mis acciones".

Judith Casarrubia, madre de Verónica, otra de las víctimas del supuesto asesino, identificó al "poeta caníbal" como el hombre que secuestró a su hija —quien, igual que Alejandra, era empleada de una farmacia y madre de dos niños—, después de que ésta rompiera una corta relación con él.

La raptó el 24 de abril de 2004 y seis días después encontraron dos cajas de cartón que contenían cinco bolsas de plástico negro con el cuerpo mutilado de una joven, en el municipio de Chimalhuacán, Estado de México, zona conurbada a la Ciudad de México.

Por esas fechas, Zepeda trabajaba como taxista en la zona. Por ello, las autoridades creen que también podría ser el presunto responsable de los 14 de asesinatos de mujeres registrados hace dos años en los municipios de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl, al que llamaron "El asesino de el bordo".

Después de todo, un seductor: un hombre atractivo cuyas credenciales variaban entre profesor de literatura, escritor y periodista, aunque también se animaba a vender sus pasquines en las zonas clasemedieras de la ciudad.






Otra fuente enfátiza en su comportamiento y sus desviadas preferencias socio-sexuales:

De un cajón sacó los cuchillos, luego depositó la carne en agua caliente que hirvió por varios minutos en la estufa. José Luis Calva Zepeda cocinaba con esmero. El platillo del día: la mano y la piel de la mujer que había sido su última pareja sentimental, Alejandra, a quien había descuartizado horas antes.

En la tina de baño de aquel pequeño departamento que rentaba en la calle de Mosqueta número 198, en la colonia Guerrero, el presunto caníbal destazó con paciencia la pierna y el brazo derecho de Alejandra Galeana Garavito, según las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

Los investigadores encargados del caso perfilan al fallido escritor de novelas de terror para cine y teatro como el primer caníbal en la historia de los crímenes de la ciudad de México.

Calva Zepeda fue detenido la mañana del lunes 8 de octubre cuando la policía llamó a su puerta.

La Policía Judicial investigaba la desaparición de Alejandra desde el pasado 5 de octubre. Al mismo tiempo, la Policía Preventiva se presentó al mismo lugar y a la misma hora para atender una denuncia de los vecinos que reportaron un hedor que salía del departamento de José Luis.

Al percatarse de la presencia de los policías, intentó huir por un balcón, pero fue detenido en la calle por los policías judiciales.

Tras su detención por la actitud sospechosa que presentó, acudieron periodistas al lugar, quienes a través de la radio difundieron la noticia.

En otra parte de la ciudad, la señora Judith Casarrubia escuchaba por la radio de la captura de un presunto homicida, y al oir el nombre de José Luis Calva Zepeda, lo relacionó con la pareja de su hija Consuelo, quien había sido también su novia y que fue asesinada. Su cuerpo mutilado fue abandonado en el municipio mexiquense de Chimalhuacán.

De inmediato se trasladó a la colonia Guerrero, y pidió a los policías preventivos detener a José Luis por el homicidio de su hija, ya que desde hace cuatro años se encontraba prófugo de la justicia en el estado de México.

Mientras tanto, los policías judiciales revisaban el departamento de Calva Zepeda, y se encontraron con una escena de crimen que los dejaría atónitos.

En la cocina descubrieron que el brazo de Alejandra se cocinaba en un caldo espeso, sanguinolento; la pierna se encontraba dentro del refrigerador.

Listos para consumir estaban unos platos que tenían trozos de carne aderezada con limón en la mesa que servía como desayunador. Los peritos los analizan para determinar si se trata de restos humanos y si José Luis se preparaba para comerse a su última novia.

Además, hallaron dentro de una caja de cereal algunos huesos. En el clóset descubrieron el tronco de Alejandra.

Practicaba brujería

Calva Zepeda no sólo quería ser novelista de terror. También escribía poemas como “El caminante”:

“Algún día todos tendrán que seguir al caminante”, dice un fragmento del texto que escribió el presunto descuartizador y caníbal, quien vendía copias de sus escritos los fines de semana en tianguis como El Chopo y Coyocán.

Al recorrer el piso amarillento del departamento 17, las gotas de sangre guiaron a los policías a nuevos hallazgos esa tarde del lunes.

Al poco rato, el lugar estaba repleto de policías y peritos en criminalística, quienes al registrar la vivienda encontraron cuchillos, libros de brujería, veladoras y textos de terror, algunos escritos de su puño y letra.

En el guardarropa se encontró un traje de mallón con un sujetador que, a la altura del pecho, simulaba dos tetillas en aluminio y entre camisas, cobijas y sábanas, había unos antifaces multicolores “como los que utilizan las bailarinas en el carnaval de Brasil”, dijo una fuente de la policía.

Hasta ahora, las autoridades lo relacionan con al menos tres homicidios de mujeres, encontradas descuartizadas en diferentes puntos: la primera en Chimalhuacán, Verónica Consuelo Martínez Casarrubia; la segunda en Tlatelolco, una presunta sexoservidora conocida como La Costeña, y la tercera, Alejandra Galeana Garavito.






Es suigeneris la mezcla, poeta y canibal, Ambivalencia de la sensibilidad?, Los exactos polos opuestos que habitan en cada uno de nosotros día con día sin jamás reconocerse mutuamente?, El origen, el primitivo, el animal cuyo destino culmina en si mismo al elevarse en forma de poesía, suspiro, corporal fluído o insoportable flatulencia?

Algo hay aquí imposible de pasar por alto.. hasta dónde es influenciable, maleable y corrompible una mente descarriada y solitaria, inmersa en una urbe en la que el amontonamiento social impide destacar más allá del oculto ideal, jamás cultivado sino por caricaturescas o depravadescas novelillas, víctima del abuso mental que supone la influencia de tramas como la que él mismo cita de su admiración, y cuyos fracasos juveniles le marginan a la búsqueda, rídicula, del valor y la autocomprensión, la inspiración, y la creación de algo suyo, propio, valioso, errático y profundo al mismo tiempo?, O es una enfermedad, un sintoma o padecimiento, locura, maldad acaso, el resultante del propio sufrimiento, un grado más alto evolutivo, una trampa en el laberinto del propio destino??, Sospecho que no.. es lo que todos intentamos día tras día en cada actividad.. La originalidad, que los perversos la confunden fácilmente con cualquier grotesco puñado de fantasiosas recetillas...


Ha llegado la hora de que persiga al Caminante, de quien no se sabe paradero, ni destino, prontitud, recompensa o sendero a recorrer.. Eaa.. a por Él, José Luis..
La poesía no es masticable, ni se acompaña con la grasa, ni es el subterfugio en el cual sean vomitados los pequeños engendros de las rencorosas sodomitas.. alguien tararea la canción a bordo del mugriento taxi..



"Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué...", Dijo Cocteau encogiéndose de hombros...


Leído íntegro y trocitos en:
El Universal
La Opinión
Wikipedia