viernes, 1 de mayo de 2009

Pensamientos sobre la arena

Desde donde estoy el cielo ya no se ve tan azul ni las nubes parecen motas de algodón…pero no importa, tampoco siento mi cuerpo y el dolor que he vivido las últimas horas parece que se ha marchado…hasta creo que puedo sentir como soy arrastrado por mis patas para llevarme a algún lugar mejor , ese donde yo siempre creí sería mi reino.
Cuatro años viví engañado…ya me lo decían algunos de mis congéneres cuando les decía que habíamos nacido para vivir como reyes…

“Todo tiene su precio en esta vida, chaval, y al final siempre has de pagar por lo que recibes”

Yo seguía sin escucharlos, quería creer que todo seguiría así para siempre…que algún día haría mi propia familia y que los vería crecer y disfrutar de este paraíso de pastar y retozar al sol, sintiendo este cielo azul sobre mi cabeza...pero eso no sucedería jamás porque soy uno mas de la especie de toros mas famosos que se crian en mi país…soy un toro de Lidia.

No se como he llegado a este lugar si hasta ayer disfrutaba de mi pradera; no se como no puedo hacer que mis patas obedezcan a mi cerebro y derriben la puerta que me separa de la libertad. Siento un dolor en la espina dorsal como si alguien hubiera propinado un garrotazo en mi cuerpo Los gritos de las personas que se encuentran a mi alrededor me producen temor, mi cerebro se llena de hormonas que me producen estrés mientras el hombre que esta en frente de mi agita un trapo para atraer mi atención.
Siento mareos y quisiera poder sentarme a descansar pero cada vez se acercan mas hombres, me acorralan y de pronto me encuentro cerca de uno de mis amigos de cuadra que agacha la mirada para que no vea en su rostro lo que esta por sucederme. Siento escalofríos y antes de que mis ojos puedan ver varias lanzas son clavadas en mi cuerpo para descongestionar mi torrente sanguíneo…ahora si estoy furioso, me doy cuenta del engaño al que he sido sometido toda mi vida y cual es el precio que tengo que pagar..
Trato de embestir el hombre que agita el trapo pero mi vista esta nublada, la sangre sigue saliendo por mis heridas y mi respiración cada vez es mas agitada..Lo cierto es que ya me da lo mismo, estoy muy cansado, estoy agotado, estoy en la última fase del estrés. Quiero embestir, quiero luchar, pero no puedo. La verdad es que durante un rato, a pesar del daño que me han causado, me encuentro un poco mejor, ya no hay lanzas, ni banderillas, pero después de tres carreras me encuentro de nuevo muy mal.
He vomitado, la sangre sale por mis heridas, mis extremidades no me sostienen, me he caído tres o cuatro veces. Cada vez veo peor, pero, aún así saco fuerzas de donde sea. El torero que agita el paño ha cambiado lo que lleva entre la tela y por unos segundos he visto brillar algo, lentamente se acerca a mi…agita el paño, quiere que lo embista pero estoy sufriendo, estoy cansado, no puedo seguir, pero en un intento de poder terminar con esta angustia lo embisto y es cuando siento otro enorme dolor.
He sentido que algo se ha rasgado en mi interior, me falta el aire. Siento que la sangre me invade por dentro y me hace difícil respirar…me estoy muriendo. Un gran vómito de sangre sale de mi boca y mi nariz. A paso lento, muy lento, me dirijo a algún sitio donde apoyarme, mis patas ya no me sujetan…Quiero que me dejen en paz, quiero morir, con mis ojos llenos de lagrimas por el dolor veo acercarse alguien que inserta algo en mi cuello…el último dolor, ya no siento nada, solo observo de nuevo el cielo… desde donde estoy ya no se ve tan azul ni las nubes parecen motas de algodón…pero no importa…todo ha terminado